Seguidores

viernes, 20 de julio de 2012

Capítulo 26: Bruno

<<...I don't want to close my eyes...>>
<<...Cause I miss you baby...>>
<<...and I don't want to miss a thing...>>

Un pitido.
-Sí, mamá estoy en la biblioteca.-respondió una voz masculina.
-...
-Sí, volveré pronto.
-...
-Venga, un beso.
-...
¿Que ocurre? ¿Qué...?
Me levanté de golpe y abrí los ojos bruscamente.
-¡Leo!-grité antes de que saltara por la ventana.
Él me miró sorprendido mientras se guardaba el móvil en el bolsillo de la cazadora.
-Hope... Siento haberte despertado.
-No pasa nada, estaba en duerme vela, me habría despertado de todos modos-le mentí.
Asintió y se descolgó del alfeizar de mi ventana. Le hice un gesto para que se acercara y el se sentó a los pies de mi cama.
-Hace mucho que no venías por aquí-le dije casi le reproché.
-Bueno, no ha pasado nada interesante.
-Ya-dije desviando la mirada a la ventana.
Un mes. Un mes entero sin visitas en mi ventana. Eso sin contar el verano, porque él se fue todo julio y agosto a Dublín, Berlín y Londres; pero aún y todo... Un mes.
Era demasiado.
Antes acudíamos a la ventana del otro por cualquier tontería, una vez incluso vino a contarme como había parado un tiro a... ¿Puerta? Sí, es seguro eso. No me creía eso de que no tenía nada que contarme, seguro que había parado miles de goles a puerta.
-Bueno, tu tampoco has ido a visitarme.
Zas, en toda la boca! Tal y como diría Seldom, aunque ahora más que reir tartamudeaba en busca de una respuesta.
Ciertamente no le había visitado, ahí me había pillado. La verdad era que no tenía nada que contarle y... ¡Que narices! ¡El que debía disculparse era él!
-¿Y para que has venido?-le pregunte en tono brusco.
-Bueno...-comenzó-quería ver como estabas.
<<Un punto para Leo, cero para Hope>>
-Pues... Me va bien, un poco aburrido. ¿Que tal tú?
<<Un punto para Hope>>
-Bien, te compre una cosa.
<<Dos puntos para Leo>>
-Oh, ¿Puedo verlo?
Su rostro se torció en una mueca extraña.
-No lo he traido.
<<Menos un punto>>
-¿Me acompañas a casa? Y de paso saludamos a Nico.
<<Leo 2 Hope 1, la apuesta...>> ¡Un momento, rebobina! ¿Nico?
-¡Oh, mierda!-solté a la vez que salía de la cama.
-¿Qué? ¿Qué pasa?
No le conteste y seguí tirando de mi bata blanca, que se había enganchado. Finalmente se soltó y me caí de culo. Volví a levantarme y cogí unos vaqueros y una camisa de tirantes blanca. Y cuando me fuí a quitar el pijama, me di cuenta de que algo fallaba.
-Metete debajo de la cama.
-¿Porqué?
-Porque tengo que cambiarme-le respondí irritada.
Él levanto las manos en son de paz.
-Vale, me metere aquí abajo ¡Pero como me ataque una araña no seras mi futura M.J!
Reí y observe como se ocultaba bajo la cama. Me subí encima y comencé a cambiarme, dando saltitos e ignorando la irritada voz de Leo.
-¿Quieres dejar de saltar?
-No
-Oh, venga ya-se quejo.
-¡Calla! Vas a despertar a mi hermana...-entonces me doy cuenta de algo-¿Como te has levantado tan pronto?
-Tambien tengo una de esas cositas llamadas "despertador", ¿Sabes?
Salte al suelo, me puse unas deportivas viejas y cogí el maletín.
-Vamos, sal de ahí.
Apareció cubierto de una fina capa de polvo que volo cuando estornude.
Me dirigí al pequeño taller que teníamos, y cogí el cuadro del ángel. Cuando volví encontré a Leo con la nevera abierta y la cabeza metida dentro. Me asome por encima de su hombro. Solamente había: una manzana, una garrafa de agua y una botella con un poco de leche.
-¿Tu hermana esta a dieta?-preguntó.
-No, pero, ultimamente trabaja demasiado-le respondo no muy convencida-Y no duerme mucho...
Nos miramos y dije riéndome:
-Alan.
Solte una carcajada, aún con la nevera abierta, y mire la cara de pasmado que se le había quedado.
-¿Qué pasa con Alan?-pregunto una voz sonmolienta.
Nos giramos y observamos con horror como Natalie bostezaba mientras intentaba que no se le cerraran los parpados.
-Ah, pues... Decíamos que Alan...-tartamudeé
-Tiene un coche increible-dijo Leo
-Eso, exactamente.
Natalie nos miro y asimilo lo que le acabamos de decir. Cuando ya respirabamos más tranquilos, pregunto:
-¿Y que hace Leo aquí? No tengo nada en tu contra, pero...
-Si, si, si. Pues Leo... Leo... Ah...-tartamudeé.
-He venido a darle un regalo que compre este verano.
-Oh, ¿Puedo verlo?
-¡No!-dijimos al unisono
-Es decir, aún no se lo he dado, lo tengo en casa.
-Si y ahora ibamos-respondo mientras lo saco arrastras de la cocina.
Antes de llegar al rellano, oi la voz de Natalie:
-Hope, a la tarde haz la compra ¡No queda té! ¡Ni siquiera café!
Reí y me lance corriendo a la calle. Al llegar a Montmartre me despedí de Leo y fuí a buscar a Nico.
Montmartre estaba abarrotado, más de lo normal.
Los edificios rodeaban la calle formando un cuadrado. Había varios bares en la calle, la mayoría restaurantes. En el centro de la calle se reunían los pintores más madrugadores y en las esquinas los más tardíos. Entre ellos estaba Nico con los caballetes preparados.
-Allo Nico! Ça va?
-Sientate. Tienes una semana para terminar el cuadro luego quiero enseñarte otra técnica.
No. Nico no había cambiado. Ni un ápice.
-Et toi? ¿Que estás pintando?-le pregunté mientras sacaba el material.
-¿Te interesa?-tosio y después dijo algo incomprensible.
-¿Qué?
Volvió a toser y se lanzó hacía delante, dejando caer la cabeza entre las rodillas y sin parar de jadear.
-Nico ¡Nico!-le di unas palmaditas en la espalda-¡Nico!
-Tranquila-tosio varias veces-Estoy bien...
-¿Quieres algo?
-Agua-tosió-agua...
Dejé los pinceles y eche a correr hacía el bar más cercano. No paré hasta que me choque contra la barra, y me tuve que sujetar a un taburete. Jadeé en busca de aire, no aguantaba muchas carreras recien levantada.
-Eh... Ça va?
Me erguí descubriendo al camarero, un chico alto, moreno, con gafas y de tez clara.
-Oui, oui... Eh, eau, eau, sil vous plaît.
El chico me lleno un vaso hasta el borde, lo cogí y salí corriendo.
-Eh! Vuelve!-grito el camarero.
No le hice caso y corrí al lado de Nico que seguía encorvado.
-Toma, bebe, bebe...
-Devuélveme rendre le verré.
Me giro y veo al camarero que me atendió antes, con el pelo alborotado y la mirada fija en el vaso.
-¿Me lo devuelves?
-Eh, si claro, toma.
Le tendí el vaso y me volví de nuevo, pero el camarero me detuvo:
-¿Está enfermo?
-Es un catarro-le contesto Nico con voz hosca.
-¿En octubre?-dijo él, extrañado.
Se agacho y me apartó con un golpe suave.
-¡Eh!-me quejé.
Sin embargo, no me hizo ni caso y paso a examinar a Nico, que tosía tanto que ni pudo apartarlo de un golpe, como habría echo de estar bien.
-¿Nico, estas bien?
-Obviamente, no-me respondió entre toses.
Suspiré aliviada. Seguía siendo el mismo.
-Será una bronquitis o una gripe. Lo mejor será que vaya al médico, él le recetará...
-No-miramos a Nico, que se había recuperado lo suficiente como para valerse un poco.
-¿No?-repetí.
-No pienso ir...-tosió-...a ver a...-volvió a toser-un maldito médico.
Miré al camarero en busca de alguna ayuda, él tan solo dijo:
-Lo mejor sería que fuera a casa a descansar y tomara algo caliente, sería lo mejor.
Nico rehuso rápidamente su propuesta.
-No, tengo mucho que vender y tengo que hacer los detalles del Louvre y... Tenías que terminar el cuadro del ángel y...
-¡Calla! ¡Calla!-le dije mientras le tapaba la boca.
Él me miro ceñudo y luego se levantó bruscamente.
-Solo media hora. Voy a echarme y vuelvo en media hora. -me apuntó con el dedo amenazadoramente- Como vuelva y no vea tu culo en esta silla...-apretó los labios, me señaló una última vez y después se marchó, llevándose únicamente la bata y su maletín.
Me volví suspirando.
-Gracias
-De nada-me respondió encogiéndose de hombros.
Doblé el caballete de Nico y fuí colocando los cuadros.
-¿Como sabes tantas cosas? Es decir, eres...
-Estudio medicina, es mi primer año-me respondió en un tosco francés mientras recogía el vaso.
Coloqué el último cuadro, me levanté del taburete y le tendí la mano.
-Hope.
-Que bonito-dijo reflejando simpatía en sus ojos castaños-Je m'apelle Bruno.
-Enchanteé, Bruno.
Nos estrechamos la mano y note la suya bastante caliente, sudorosa incluso.
-Bueno, tengo que volver al bar o me despedirán. Lo necesito.
-Bueno, ya nos veremos, Bruno.
Él sonrío y se largo hacía el bar.
Volví a preocuparme de mi breve trabajo vendiendo cuadros. Coloqué un poco más cerca mi lienzo y estuve pintando mi ángel, anteriormente un simple hombre.
Cuando estaba retocando las alas con un pincel fino; sintético, alguien me sacudió el hombro.
-¡Ah, joder!
Leo rió y se sentó en el suelo a mi lado, dejando unas. Cuando terminé las alas, volví a reparar en él, ya que estaba bostezando sonoramente.
-Leo, eh...-me sentía mal por pedirle mis regalos sin darle nada yo, pero ya que me los había traído.
Él me  tapó la boca con una mano y con la otra me tendió un paquete.
-Espero que te guste, este es de Dublin-dijo mientras me tendía una caja cuadrada de color magenta.
Lo cogí emocionada, pero vigilando el puesto con el rabillo del ojo. Al abrirlo me encontré con un enorme gorro de felpa, color verde. Un sombrero de San Patricio.
Era la única fiesta americana que nos molestabamos en celebrar Natalie y yo. La última vez salimos a la calle con sprays verdes e hicimos un pequeño graffiti en la fachada de nuestro edificio: "Luv Ya"
Abracé a Leo y al sombrero, y no le solté hasta que comenzó a quejarse.
-Au... Eso duele. Bueno, el segundo es de... Berlín.
Esta vez me dio una cajita dorada muy pequeña. Dentro había un pequeño colgante con mi inicial.
-Que bonito.
-Y queda uno más.
Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y saco un paquete rectangular envuelto en tela de colores rojo, blanco y azul. Cogí el paquete y tiré de la tela, y a punto estaba de arrojarla al suelo cuando vi lo que realmente era.
La extendí y todos los colores cobraron forma, todas las rayas se unieron y todo encajo. Tan bien, que me reí, sin venir a cuento.
-¿Me has comprado la bandera de Inglaterra?-dije sin poder contener la risa.
-Pensé que te gustaría tenerlo en tu cuarto. Un pedacito de Londres, ya me entiendes.
-Gracias-dije abrazándole-me han encantado, de verd...
-¿Y las chucherías?-preguntó soltándome.
-¿Que chucherías, Leo?
-La caja que venía envuelta en la bandera.
-¡Ah! ¡Aquí, mira!-dije a la vez que recogía la caja- Espera...
-Creo que eran las mismas con las que siempre me dabas la paliza. Las grag de no se qué, costaron caras, pero me compre otro paquete y me encontre una de...
-¡Grageas Berttie Bott!-chille-¡Ah, gracias, gracias...!
-Bueno, eh, no sabía que te ibas a emocionar tanto...
-Gracias. Por todo y...
Que mal me sentía, sin tener un regalo para él. Espera...
-¡Mañana te daré tu regalo!
-¿Y porque no hoy?-preguntó.
-No... ¡No me seas impaciente!
-Esta bien, esta bien.
-Además, mañana es domingo, ¿Que otra cosa tienes que...?
-¡Mierda! ¿Mañana es domingo? ¿Día 7?-preguntó con los ojos abiertos como platos.
-Eh, sí-respondí duditatiba.
-Tengo un partido, contra los pijos de Coltrang, ¿Vendrás?
-Eh... Claro.
-Genial. Bueno, te veo luego. A las cuatro y media, me paso por tu casa ¿Vale?
-Vale-respondí soltando una risita nerviosa.
Se alejo con una sonrisa en el rostro y yo me quede ahí sentada con mis regalos.
Me colgué el colgante, guarde la bandera y el gorro en una bolsa, y me trague un puñado de grageas antes de guardarlas tambien.
-Pardon mon petit, cuanto cuesta este cuadro?
Levante la vista y vi a una rechoncha mujer de mejillas coloradas. Salí a ver cual era el cuadro, y resulto ser uno de los míos, el de las bailarinas.
-Oh, eh-hice una pausa rápida y dije-Vingt-cinq euros.
Me los dio y yo le guarde el cuadro en una bolsa de plástico. Vaya, para un cuadro que vendía y era el mío, Nico me mataba.
-Le va a encantar a mi niña, mil gracias.
-Allo!
Solo vendí un cuadro más, esta vez no mío, antes de que volviera Nico, con mejor aspecto que antes.
-¿Como estás...?
-Haber, ¿cuantos has vendido?-me interrumpió.
-Eh, solo dos, uno tuyo y otro mío. Toma el dinero.
Montmartre parecía el metro un lunes, estaba totalmente lleno y rápidamente vendimos tres cuadros más. A eso de las doce, recogí mi material y volví al Taller, donde tuve que conformarme con una manzana. Para hacer callar a mi estomago me bebí media garrafa de agua y luego me puse una ropa más cómoda. Vagamente pense en el camarero, y después me dormí.

*El cuadro que pintaba Hope es aquel que comenzó en el Capítulo 5: Inspiration!
*La canción del principio pertenece al estribillo de una canción de Aerosmith (I don't wanna miss a thing) ya que en otro capítulo anterior se sabía que este era el politono del móvil de Leo.
Traducido es así:

<<No quiero cerrar los ojos,
Porque te extrañaría, nena,
Y no quiero extrañar nada>>

8 comentarios:

  1. Je l'adore!
    Lo he dicho bien? esque mi fracés no anda muy fino.....
    El capitulo me encanta, como todos tus capitulos de todas tus historias.
    Muchos besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perfecto, Beid!
      Mil gracias a las dos! ;)
      MUxus!

      Eliminar
  2. El capitulo genial, como siempre, ya he mirado 2 de tus blogs, y los capitulos tan bien escritos como siempre!!
    Besos

    ResponderEliminar
  3. c'est merveilleux!!!
    j'ai été impressionné :)
    Wauuuuuuuuuu...
    J'espère que vous téléchargez le prochain chapitre bientôt.
    Baiser :)

    ResponderEliminar
  4. Me quieres matar de la emoción cuando pones canciones que adoro en los capítulos. Primero Queen, después Aerosmith, vuelta a Queen y otra vez I don't wanna miss a thing. Me gustaría mencionar que quiero casarme con Leo y con su tono de móvil. Ademas de adorable, regalándole esas cosas a Hope, tiene una de mis canciones favoritas de tono de llamada en el móvil. Madre mía, es perfecto. Besos Nina:)
    PD: te he echado de menos
    PD2: sigo opinando que quieres matarme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿¡Como voy a querer matarte!? ¡Antes me muero yo!
      Jejeje... pero me voy a encargar de Leo muy pronto.
      MUXUS!

      Eliminar
    2. Leo es el Peeta de esta historia y tiene que acabar con Hope si o si, porque es absolutamente adorable.

      La canción inmejorable pequeña, es mi canción favorita de Aerosmith e.e

      ¡Petons de maduixa!

      P.D: Bruno...

      Eliminar
  5. Bieeeeeeeen!!!!! Vuelven a ser amigooos!! Que monooos!! jajaja Me encantan los regalos que le hace Leo, yo también los quieroo!;) Bruno me cae muy bieen, se le ve majo!! Pobrecilla, solo una manzana para comer... ni se te ocurra matarla de hambre, eh?!!!!! Y tampoco mates a Nicooo!!!!! Por favooooor jaja
    Un besazoo!

    ResponderEliminar